jueves, 29 de noviembre de 2007

diálogo conmigo en forma de tauro estelar ( ya van dos)

No consigo inventar palabras para plasmarlo todo. No consigo pasar la red invisible de seda que me separa del orgasmo mental. Me llamas pajera, cuanta razón tienes. Qué dulce perderse deshilachándose las rimas, las palabras, las sensaciones. Ojala tuviera esta desestructuración tuya que lleva en línea recta al surrealismo que solo tienen mis sueños. Pero tengo esta mente de hierro que me deja encerrada detrás de sus barrotes lógicos, tú no sabes eso lo que es. Sobredosis de cultura clásica. Me han mentido, el sentido está en el caos.

Ojala tuviera tu desapego. Pero siempre, la tentación, la tentación. Soy de la especie de las arañas obreras, y el tiempo mi hilo. No lo dejaré escapar. Que me ahogue en mi propia tela, qué más da. Hilvanando sigo.

Ojala tuviera esta risa fácil que tienes tú, y esto de no tomar nada en serio. Solo es fachada, ya lo sé, pero queda mucho más elegante, más dandy. Al lado soy yo un pato con botas. No te rías, hombre, es verdad.

Ya, uno es lo que es, tienes razón, porqué fingir eso si no me sale. Se me ve en la cara como estoy aquí, en busca de sentido, quién busca sentido hoy en día. Si ya es sabido que todo es absurdo. Muletas de sentido para andar por el mundo… qué risa te doy, eh. Tú que ya pasas del sentido, de todo cuánto busco. Me equivoqué de época, debí vivir en un tiempo donde el hombre tenía aún algunas ilusiones sobre sí y el mundo.

Ya, me llamas extraterrestre. Lo tomaré como un cumplido. Me tomaré la medicina lírica hasta ahogarme, y a ver si pungen estos versos y disuelven esta lírica mía que te da risa. Este romanticismo baratillo para lectoras de Barbara Cartland.

Cuanto tiempo sin gozar de este gozo aterrador. Me encantó. El suplicio chino de estos lametazos de pincel que acaban en calambre sobre mi piel. Sentir tu sonrisa en mi espalda como un foco de calor. Abandonarme poco a poco, sentir confianza…

Nunca he tenido confianza. Dicen que los que no confían es que no son de fiar, ¿será por eso? De mi tampoco me fío mucho.

Tengo confianza en la vida, pero no en los hombres. Tampoco se habla de misantropía. Somos esbozos. ¿Siempre se queda poco, qué más da? Es lo que hay. Me gustaría ser más confiado, pero veo detrás de las puertas. Los bastidores de mi, de ti, de él, los adivino enseguida… no se trata de juzgar, pero ¿cómo voy a estar confiado?

A veces la tentación de buscar cobijo.

Soledad méceme en tus brazos de piedra, y este tipo de tonterías líricas. O mejor, ignorancia, hazme olvidar todo lo que sé y lo que quise saber. Déjame redondo con vida de protozoo humano. Comer, reproducirse, contribuir a la sociedad trabajando, poco más.

Bendecido seas tú que me haces sentir confianza. Maldita sea yo que no la sé entretener como vestal su fuego sagrado. Confundo mi bastidor con el tuyo y te presto mis intenciones contradictorias. Y te mato por ellas. Nunca hubo guerra más injusta que la de yo contra ti-mí-misma.

Los que no confían, es que no son de fiar.

Tengo miedo, tengo terror de que me manipulen. Además soy bastante grande como para manipularme yo sola. Te romperé las manos antes que agarres mi vida. Me romperé la vida antes de agarrar tus manos.

Soledad.

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