miércoles, 19 de diciembre de 2007

humor escorpiano

No me acuerdo de qué quería hablar.
De lo que me gusta mirar the dark side of the moon, la cara oscura de la luna, cuando está anocheciendo y se define ligeramente en contorno gris diferente del fondo del cielo para los ojos de lince como los míos. O algo así.
De que dos días fumando me han hecho volverme a enganchar y que daría medio año de vida para un porro, Dios me tenga en su misericordia.
De que en Navidad no me voy a casa porque no tengo vacaciones, y que me deprime un poco, pero que si fuera me deprimiera más sin duda, de quedarme tan poco tiempo.
De lo mucho que me gusta escuchar Radiohead últimamente. Pero va a parecer que estoy medio depre, tampoco es plan.

O de algún chico que he conocido, y que se ha ido, pronto vuelve, y dentro de poco se va lejos, muy lejos de mi... Pues sí, hablemos de algo chido, como dice el wey.

Es aaaalto, muy alto, me siento como la feíta de Gato blanco Gato negro con su marido inmenso al lado... hahahaha qué exagerada.
Es pequeñito, le saco cinco añitos, yo que normalmente siempre voy detrás de los viejecitos-entiéndase los hombres con experiencia. Igual es porque fue él detrás de mi, aun no sé porqué. Aún así es muy maduro y me deja de piedra a veces con su intuición, su manera tan tranquila de ver las cosas, en comparación soy miss paranoia.

Mejor que se vaya, pienso, así nos quedamos con lo mejor, el primer bocado, el alba llena de promesas y todas las metáforas líriconas que se puedan usar. Le digo eso, me mira y sonríe. Eso también lo pensé, dice.
Esta frase es una constante entre nosotros. Basta que abre mi corazón, que saque lo más sincero, lo que menos convendría decir para quedar bien, lo que más vergüenza me da, y me dice que también lo ha pensado. Me siento como el trapecista que ha caído y siente aliviado el contacto de la red. Me dice que no necesito ser nada más de lo que soy. Que me extrañará cuando esté allí. Al menos tres días. Me parto, su inocencia me desarma.
Y me entra ganas estúpida burra de aferrarme y no dejarlo ir. Maldita sea, como dice él.

Y eso que le mandé yo el capitulo del principito donde el principito conoce al zorro. Y donde el zorro quiere estar domesticado por el principito, para que su vida sea menos aburrida. Así el color del trigo le recordará el color del pelo del principito, a él que no come pan y para quien el trigo no sirve. Así sucede, pero después el principito se marcha. Y el zorro dice " voy a llorar".
Y el principito " es culpa tuya, tú has querido que te domesticará... al fin no ganas nada."
Y el zorro responde con esta frase, que me encanta : "Sí gano, por el color del trigo." ( daría para un post solo esta frase, que grande es Saint Exupery... decir que me lo hicieron leer de niña y odié este libro más que todo, lo veía más cursi y falso... bueno esto no tiene nada que ver)


Total. Que como siempre, soy la hostia. Dando lecciones que nunca aplico. Desde el principio supe que se iba a ir. No sé si querer que vuelva, que vaya, que ya se haya ido, que nunca lo haya encontrado, o que todo sea tal como es, que al fin será lo más lógico y lo menos cansado, si se toma con esta calma que no tengo.
Que será, será...
A ver si me compro un micrófono para hablar por el skype.

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